Ventajas
Cuidado, no se interprete esto como "ser estúpido tiene sus ventajas". Aunque sí, tomémoslo para comenzar, desde ese punto de vista.
Un estúpido raras veces tiene conciencia cabal de que es un estúpido. Generalmente se cree una brillante lumbrera destinada a opacar con su resplandor a cualquiera que se le ponga al lado. Son los que llevan tatuados en la frente -por ellos mismos y en grandes letras- "Genio Inside y con los papeles al día".
Ser un estúpido no te libera de responsabilidades, pero te deja más conciencia libre para usarla en estupideces, cosa con la que un estúpido cumple por lo general, lo antes posible. Es más: siempre queda un poco de conciencia libre dentro de un estúpido para (auto)justificar(se) cualquier cosa.
Pero volvamos al primer renglón: la gente estúpida da ventajas.
Siempre le da la ventaja al otro -un poquito más sagaz- para que lo deje en pelotas; cuestión última que el un-poquito-más-sagaz sabrá aprovechar, no denotando que ha dejado sin cobertura alguna al estúpido. La gracia es mirar al estúpidis nudens en todo su esplendor, y no va más allá de eso (esto último de imposible comprensión por parte del estúpido y que contribuye a acreditarlo como tal ante cualqueir perspicaz observador).
Continuemos un poquito más. El estúpido siempre está dispuesto a dejarse sorprender. Siempre deja indicios, huellas, pequeñas pistas que orientan a cualquier curioso hacia el cofre de su felicidad, esa que el estúpido no querría admitir nunca en su infragancia.
Brindemos por los estúpidos que tanto solaz reparten desde múltiples tribunas, escritos, poses, fiestas, y llamados telefónicos.
