viernes, enero 14, 2005

Se cuela

Estimado lector: sírvase descreer de todo lo que le ofrecen sin preguntarle de qué manera lo va a condimentar antes de tragárselo, llámese moda, idea, propaganda, música, escrito, opinión, noticia, etc. Lo propuesto por la cotidianeidad es cada vez más rígido e indeformable, ya que el moldecito donde uno debe encajar para llevar a cabo su vidita de apurón está hecho del mismo material.
Si, pese a todo, usted lo condimenta con lo que puede y tiene a mano, y decide tragárselo so riesgo de no hallarse cuando se mire al espejo, querido, piense qué bueno sería de una vez por todas cocinar un poco en vez de aceptar el fast food.
Lo único que quizás justifica el odio es la necesidad de rechazar un menú que otros tallaron para nosotros, sin siquiera darnos la posibilidad de sugerir los ingredientes de base, sin siquiera dejarnos poner cosas -¡ni sacar otras!- que no estaban en la lista de elementos que dictaba alguna que otra maquiavélica receta.
Sin siquiera darnos la posibilidad de quedarnos sin comer, y hacernos cualquier cosita, total, sabemos arreglarnos con algún poco que engrandecemos enseguida.