olvidarse las guirnaldas
a) detesta.
b) ignora de cabo a rabo por parecerle intrascendente.
c) se cruzó una sola vez en la vida; y como si esto fuera poco, no le ha caido lo suficientemente mal como para ganarse su olvido.
d) cagó a puteadas, pero al parecer de modo incompleto.
No me queda otra que desear ser una persona más repugnante el año que viene, a ver si colaboro por lo menos con una acertada percepción de mi inhumanidad.
A todos ellos: ojalá les caiga un piano en la cabeza; y que esto suceda después de haber padecido lo indecible gracias a la gastroenterocolitis que se habrán ganado producto del vithel thonné mal refrigerado que ingirieron en la cena de navidad.
Amén, Aleluya.
